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Los desafíos de Basilea III en el camino hacia la excelencia

Fortalecer la industria bancaria a través de criterios unificados junto a una gestión adecuada de los riesgos es uno de los objetivos de este acuerdo, cuya implementación en nuestro país no está exenta de desafíos.
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Fortalecer la industria bancaria a través de criterios unificados junto a una gestión adecuada de los riesgos es uno de los objetivos de este acuerdo, cuya implementación en nuestro país no está exenta de desafíos.

El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea -donde Chile figura como observador- fija estándares internacionales para la regulación de estas instituciones financieras. Sus acuerdos proponen una medida común para cuantificar los riesgos bancarios y compararlos, para evitar asimetrías regulatorias.

         Hoy, con el acuerdo de Basilea III, Chile ha podido mejorar su nivel de capitalización, facilitar el acceso a nuevas fuentes de financiamiento (de menor costo o mayor plazo), armonizar los requerimientos de bancos extranjeros y locales y optimizar la internacionalización. Sin embargo, aún hay desafíos pendientes que, según Jorge Cayazzo, socio de Risk Advisory en Deloitte Chile, tienen mucho que ver con el tránsito de la sencillez de Basilea I a la a veces innecesaria complejidad del nuevo acuerdo.

“Por un lado, está el desafío de responder a los nuevos y extensos requerimientos de información que trae consigo Basilea III. En tal sentido, avanzar hacia la obtención de data desde los sistemas productivos de los bancos es una necesidad, dado que hacerlo desde los sistemas departamentales más tradicionales expone a los bancos a riesgos elevados en materia de calidad de la información”, afirma el ejecutivo.

La gestión de los riesgos no financieros es otro elemento clave en este nuevo reto. “Entre los desafíos por abordar están los riesgos reputacionales, de modelos, de conducta, climáticos, de cumplimiento, de ciberseguridad, entre otros. A diferencia de los riesgos financieros, para los cuales los bancos disponen de probados y efectivos sistemas de medición y gestión, los riesgos no financieros requieren de metodologías de medición y gestión donde hay menos camino recorrido tanto a nivel local como a nivel internacional”, añade Cayazzo.

Asimismo, la gobernanza de los riesgos no financieros requiere de soluciones distintas a las que exigen los tradicionales riesgos de crédito y de mercado, debido a que son de naturaleza transversal, es decir, se pueden materializar desde cualquier lugar del banco y no solo desde las áreas de negocio. Adicionalmente, el socio de Risk Advisory de Deloitte Chile destaca las pruebas de tensión, en las que tanto los bancos como las autoridades deben encontrar un punto de equilibrio para que estas se transformenefectivamente en parte del instrumental de la gestión de los riesgos, más allá del mero desafío de cumplimiento regulatorio.

Los próximos pasos

De transición no queda mucho, pues la implementación en Chile, según la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), comenzará en 2024. “Esto significa que los bancos e instituciones financieras deben estar revisando sus cumplimientos y ajustando sus políticas para estar dentro de los márgenes de tolerancia. Más allá de los aspectos de fondo, para nuestro país es un desafío de naturaleza mayor. Esto, debido al sobreendeudamiento de las personas y a la calidad de los activos, sumados a los aspectos de incertidumbre interna en temas tan relevantes como la propiedad privada y las garantías para conservar un marco normativo estable”, explica Claudia Valdés, gerente general de Best Business Solutions Consulting (BBSC).

En simple, un activo tiene su valor en su capacidad inherente de ser transado en un mercado. “Podríamos llegar a la conclusión de que, pese a los esfuerzos de las instituciones financieras por calificar bajo los estándares de riesgo que propone Basilea III, no lo logremos. En el proceso la banca se estresará, causando un complejo problema a las empresas y personas que necesitan el financiamiento para poder seguir produciendo”, agrega la especialista tributaria.

Según José Navarrete, director del Magíster en Tributación de la Universidad Andrés Bello de Concepción, la adopción de Basilea III en economías emergentes como la chilena ha sido más lenta que en los países desarrollados, pese a su rol en la prevención de burbujas crediticias como las que la originaron. “pasar de Basilea I a Basilea III, implica una mejor gestión de los riesgos operacionales, puesto que el capital requerido estará en función del riesgo”.

Su impacto en la economía

Hoy, muchas entidades están emprendiendo iniciativas orientadas a mejorar sus plataformas tecnológicas para la gestión de la información y, en general, todo el ambiente de gobierno de datos. “Todas estas mejoras redundan en una banca más moderna y, como ha sido una constante de los últimos 30 años, un sistema financiero solvente y resiliente en condiciones de jugar un rol estabilizador en períodos de inestabilidad económica”, afirmaJorge Cayazzo, de Deloitte Chile.

No obstante, el académico de la UNABcree quela adopción del estándar necesariamente implicará mayores restricciones a los créditos, lo que de cierta manera va a afectar a la economía en general, generando incertidumbre, inflación y tasas más altas. “Hay una relación inversa entre la estabilidad financiera que un estándar como éste entrega y el desarrollo financiero, por lo que se debe lograr un equilibrio, sobre todo en economías emergentes, donde el mercado no es tan profundo. En ese sentido, la adopción parcial o por etapas sería el camino más lógico, así como la adaptación y no la adopción de algunos puntos”, señala.

         Ahora, pese a los desafíos, Basilea III promete fortalecer a la industria bancaria, según Francisco Castañeda, director de la Escuela de Negocios de la Universidad Mayor. “Debido a la debilidad económica que generó la pandemia y el temor a la inestabilidad producto de la caída en la velocidad de pago de las personas, se suspendió el requerimiento de capital adicional, pero este es un tema de interés para los organismos reguladores”, acota.

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