Por qué es clave un proceso de Due Diligence antes de una operación de M&A

Conocer en detalle el estado de una empresa, sus riesgos y planificar una potencial integración son algunos de los beneficios del Due Diligence, una instancia que permite reducir la incertidumbre mientras se negocia una fusión o adquisición, en la que la tecnología tiene un rol cada vez más importante.
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Al tercer trimestre del año pasado, el mercado de M&A (fusiones y adquisiciones, por su sigla en inglés) había registrado un total de 266 operaciones, entre anunciadas y cerradas. El importe agregado fue de más de US$ 10 millones, según el último informe de TTR Data, que reportó un aumento de 9% en el mercado transaccional entre enero y septiembre de 2023, pero un descenso de 14% en su importe, respecto al mismo período de 2022.

Se trata de un área que sigue creciendo en el país. De hecho, un estudio de Deloitte a comienzos de 2023 había arrojado “resultados alentadores” sobre las inversiones en el país: un 60% de los ejecutivos consultados señaló que mantendría sus inversiones en Chile, especialmente en industrias como minería, energía e infraestructura.

En este escenario, aún marcado por la incertidumbre económica, cobran especial importancia los procesos de Due Diligence, que anteceden a un acuerdo de adquisición o fusión. “A través de un análisis exhaustivo de las áreas financieras, tributarias, legales, laborales y técnicas de la empresa objetivo, se obtiene una visión precisa de los riesgos, problemas operativos, oportunidades de mejora y potenciales sinergias”, dice José Campos, socio de Financial Advisory en Deloitte, quien explica que este conocimiento acabado permite, por ejemplo, incluir cláusulas específicas en el contrato de compraventa (SPA) para mitigarlos y proteger a ambas partes.

Asimismo, el Due Diligence ayuda a generar una valoración precisa de la empresa objetivo, reduciendo la incertidumbre en la negociación de los términos y condiciones de la transacción, acota Campos, de Deloitte. Por ende, este proceso se vuelve un paso fundamental para toda operación de M&A, complementa Danilo Naranjo, cofundador de 9D Ventures, ya que no solo ayuda a identificar riesgos potenciales, sino que también es crucial para informar respecto de la valoración y planificar la integración que viene tras la fusión. “Con la creciente complejidad del entorno empresarial global, el Due Diligence se ha vuelto más importante que nunca, asegurando que las decisiones de inversión sean sólidas y fundamentadas”, añade.

Y es que esta investigación debe entregar información fidedigna y oportuna para tomar decisiones acertadas en una operación de M&A, con el objetivo de que en un futuro el proceso “no genere consecuencias económicas o reputacionales para quien está comprando”, asegura Gerardo Schudeck, CEO para Latinoamérica de Ceptinel y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI).

Tecnología y desafíos

Al tratarse de una revisión exhaustiva de información, los procesos de Due Diligence requieren analizar volúmenes cada vez mayores de datos en períodos de tiempo acotados, dada la premura de los compradores.

Por ello, la tecnología hoy está jugando un papel fundamental, al facilitar la recopilación, análisis y gestión de grandes datos de manera “eficiente y precisa”, afirma José Campos, de  Deloitte. Algunas de las herramientas tecnológicas que se aplican hoy en este proceso son: los software de gestión de documentos, inteligencia artificial, salas de datos virtuales (VDRs), big data y machine learning, entre muchos otros.

“Lo procesos se están apoyando en sistemas tecnológicos que les permiten acceder a información confiable y oportuna, procesar altos volúmenes de datos e identificar a través de reglas de negocios información de procesos que pudiesen tener un comportamiento anómalo, lo que incluso puede detener o finalizar abruptamente la fusión o adquisición”; agrega Gerardo Schudeck, de la UAI.

Los expertos coinciden en que adaptarse a los cambios del entorno empresarial es clave, y frente a ello, el socio de Deloitte cree que la tecnología es una de las respuestas. “Con la creciente digitalización y globalización de las empresas, la cantidad de información que se debe analizar durante el proceso ha aumentado significativamente, lo que puede dificultar la tarea de recopilar, organizar y analizar todos los datos relevantes en un plazo de tiempo razonable, sin elevar demasiado los costos de dicho proceso”, indica.

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