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¿Por qué las empresas deben empezar a incorporar los criterios ESG?

La preocupación por incorporar los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza en el corazón del negocio está siendo cada vez más relevante en las empresas, una tarea en la que hay diversas oportunidades y, también, importantes desafíos.
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Más de 30 empresas chilenas participan actualmente en el Índice Dow Jones Sustainability Index, que evalúa la sostenibilidad de compañías cotizadas en las principales bolsas mundiales, un tema que está tomando cada vez mayor importancia en las estrategias y que podría seguir creciendo en el país: la Comisión para el Mercado Financiero anunció que comenzará a exigir a cerca de 400 firmas que reporten en sus memorias las políticas, prácticas y metas relacionadas con los factores medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por su sigla en inglés), una medida que acelerará su implementación en el país.

Esto responde a una tendencia que se inició hace un tiempo y que busca elevar el estándar en cuanto al quehacer empresarial y sus estrategias de sostenibilidad. La preocupación por incorporar los criterios ESG en el corazón del negocio comenzó a ser cada vez más relevante y cada vez más empresas se están incorporando a ello, incluso desde el aparato público.   

“El gobierno de Chile ha sido pionero en la región respecto a criterios ESG con la emisión de bonos soberanos, que es parte integral de la estrategia de deuda del Ministerio de Hacienda, que a la fecha suman más de US$ 30.000 millones entre bonos soberanos verdes, sociales y sostenibles. Esto, creemos, debe ir de la mano con un trabajo colaborativo desde el sector empresarial; es por esto que, para identificar brechas y generar capacidades internas en el sector empresarial y avanzar coordinadamente hacia el desarrollo sostenible que debemos apuntar como país en su conjunto, en Deloitte desarrollamos la Mesa Nacional ESG”, comenta David Falcón, socio de Risk Advisory en Deloitte.

En estas materias, la Unión Europea lleva la delantera, en parte impulsada por una fuerte estrategia regulatoria, “vemos que Chile avanza rápidamente a nivel público y privado, lo que nos llevará a alcanzar altos estándares”, añade el ejecutivo.

Esto será posible gracias a que los inversionistas están cada vez más convencidos de que invertir responsablemente reduce los riegos y genera mayores retornos y, “por tanto, las empresas que cuentan con métricas e indicadores asociados a temas ESG otorgan a los inversionistas la posibilidad de medir con una vara común la información, identificando de mejor manera las oportunidades y el desarrollo de la empresa en el largo plazo”, dice María Gloria Timmermann, gerente de Relaciones Corporativas y Sostenibilidad de la Bolsa de Santiago.

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Mejor adaptación

El contexto actual, marcado por la incertidumbre política y económica, podría ser otro de los alicientes para que las empresas apunten sus estrategias a la sostenibilidad, con una presión en aumento para generar cambios en su forma tradicional de operar, debido a la necesidad de adaptarse a las nuevas exigencias del mercado para evitar riesgos financieros, legales, regulatorios o de quiebra.

Falcón explica que con la incorporación de factores ESG se favorece el entendimiento interno, se direccionan los esfuerzos de forma eficiente, se disminuyen los costos operativos, se mantiene actualizada a la compañía frente a los mayores requerimientos regulatorios y de los inversionistas internacionales y, al mismo tiempo, se genera mayor productividad, mayor atracción de talento, menor rotación, mejor gestión de riesgos y mejor reputación de mercado.

“La sostenibilidad no solo se trata de comprender y manejar los riesgos ESG que pueden surgir, sino también de percibir la dimensión estratégica de estos temas. Es decir, anticipar las implicancias comerciales y las oportunidades generadas por los desafíos ESG de nuestro tiempo en todos los niveles y en todas las funciones clave de las empresas”, destaca.

Por lo mismo, los requerimientos por información, tanto financiera como no financiera, se han vuelto cada vez más relevantes para los inversionistas y sus criterios de inversión.

Desafíos para las empresas

Una disyuntiva que ha generado este escenario es que no hay un solo criterio para medir los factores ESG: “Si bien existe una serie de marcos de reporte, aún no hay un estándar común para todos los actores del mercado”, afirma Timmermann. Por ello, hay un interés creciente por establecer metodologías de divulgación que hagan a una compañía comparable con sus pares, lo que facilita la tarea de identificar brechas y oportunidades. “Las empresas se dan cuenta de que ser sostenibles les genera ventajas competitivas y les permite centrar el foco en el largo plazo, un elemento fundamental de la sostenibilidad”, asegura.

Esto ha llevado a que existan dudas crecientes respecto a la idoneidad de las certificaciones ESG, acota el exministro, exvicepresidente ejecutivo de Corfo y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, Eduardo Bitran. “Recientemente se reveló que el más importante fondo de inversión transado en bolsa tenía un 3% de su portafolio en empresas petroleras, que no tienen estrategia de transición energética”, señala el exsecretario de Estado.

De esta manera, Bitran considera que las empresas públicas y privadas deben tener estrategias y compromisos verificables, pensados siempre a largo plazo: “El foco en los resultados de corto plazo impide generar los incentivos para que la organización incorpore estrategias innovadoras de ESG para generar valor y reducir riesgos en el largo plazo”.

Frente a ello, la publicación de la Comisión para el Mercado Financiero podría establecer un piso estándar entre los emisores de valores e incrementar la transparencia hacia los distintos grupos de interés, dice Falcón, y agrega: “Solo a través de datos medibles, fiables y comparables de las actividades de las compañías en materia ESG, los inversionistas podrán identificar y financiar proyectos y empresas con un impacto positivo real alineado a los compromisos mundiales”.

Otro desafío por abordar está relacionado con la incorporación de las pequeñas y medianas empresas a este nuevo escenario, para que también sean una opción a la hora de invertir y optar a créditos o productos financieros.  

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